Hatton desnudó sus falencias y Pacquiao elevó su figura hasta lo más alto de este deporte consumando una performance soberbia y estableciendo diferencias entre él y el resto...
En el MGM Grand de Las Vegas, Nevada, se midieron a doce vueltas (sin título "de peso" en juego) el filipino Manny "PacMan" Pacquiao 48-3-2 (36ko) y el británico Ricky "The Hitman" Hatton 45-1 (32ko).
Las cámaras dispuestas en los camarines del estadio devolvían la imagen de un Pacquiao relajado, y de un Hatton tensionado...
A la espera de la caminata que lo llevara hacia el ring, la sonrisa de Pacquiao, su ansiedad por dirigirse al cuadrilátero, era comparable a la de un chico con ganas de que comience el recreo... Saludando en su camino al cuadrado, se lo vió contento como pocas veces se ve a un púgil que está a punto de enfrentarse a un desafío de esta envergadura.
Esta imagen sólo se vió transfigurada al cruzar las cuerdas, cuando se dirigió a su rincón a rezar sus oraciones, como acostumbra siempre. Una vez terminado el rezo, la seriedad desapareció otra vez, para dar paso a una serenidad absoluta.
Hatton por su parte, se mantuvo siempre serio, algo nervioso tal vez. Digamos que "circunspecto", en el sentido estricto de la palabra.
Las parcialidades, exultantes de ambos lados. Fabuloso el colorido de unas y otras banderas. Notable algunas de ellas entremezcladas, algo que todavía puede ofrecer este deporte y que muy pocos otros pueden lograr (ni hablar del fútbol por caso).
Al tañido del primer campanazo Hatton achicó enseguida, entró en clinch y comenzó a ensuciar el pleito. Atrás quedaron los buenos modos que la afición creyó adquiridos luego de ver algunas imágenes de entrenamientos previos del británico, ahora a las órdenes de Floyd Mayweather (entrenador y tío del Pretty Boy, su verdugo).Empellones, como de costumbre, clinchs, golpes en la nuca... A Pacquiao le costó un poco acostumbrarse a la maraña y al revuelo propuestos por Hatton.
Pero pronto comenzó a encontrar los claros para conectar sus ganchos de izquierda (recordemos que es zurdo).
Y el jab de derecha se hizo presente también temprano para abrir el camino a las combinaciones.
Pero fué una mano "no combinada" (difícil decir "aislada" cuando el filipino conectó tantas) la primera que puso a Hatton en la lona. "The Hitman" avanzó linealmente, tirando como de costumbre sin mucho tino y con pocos recaudos defensivos, cuando el "PacMan" le soltó un gancho de derecha (que venía anunciando, no se trató de un golpe sorpresivo) que lo clavó literalmente de bruces en la lona.
Es de lo más fácil caer en la metáfora de la lidia de toros en un combate de Hatton. Pero es que resulta casi imposible recurrir a otro símil...El británico escuchó la cuenta para incorporarse y atacar nuevamente en forma taurina para recibir -luego de algunos empujones, clinchs y de quedar contablemente en rojo en los intercambios- otro gancho que lo depositó en el tapete. Esta vez de izquierda...
La campana puso fin al martirio del de Manchester.
Pero el descanso no fué tal ya que dura sólo un minuto y "La Pesadilla de Manila" se hizo carne una vez más para Richard John Hatton, tal su nombre completo.
Una vez más "The Hitman" asumió el rol del toro (¿cómo es que en lugar de este mote no le han puesto "Raging Bull" o algo así?) y Pacquiao, como le caía justo, el de matador.
Promediando el asalto el filipino hizo lo que los aficionados supusieron como un desplante al cambiarle golpes "de tu a tu" al británico teniendo recursos de sobra como para evitar ese riesgo.
Es que Pacquiao -a pesar de la tan temprana altura del combate- despreció todo lo que Hatton pudiera hacer. Un abismo medió entre las condiciones de uno y otro. Abismo que se reflejó en el desarrollo y resultado del pleito...
Las diferencias de velocidad fueron notables y Hatton fué poco a poco recibiendo unos cuatro golpes por cada uno que a duras penas conectaba (luego de lanzarse con la cabeza como ariente, amarrar y empujar).
Casi sobre el final del segundo asalto una mano izquierda, ni recto ni gancho, casi ascendente, partió desde bien atrás para estrellarse en plena mandíbula de Hatton. Fué un golpe tan limpio y de efecto tan contundente que antes de que el cuerpo de Hatton cayera tendido todo el estadio sabía que jamás se incorporaría sin ayuda de terceros...El fallo oficial indica que a los 2:59 del 2º asalto Pacquiao derrotó por KO a Hatton.
El filipino luce cada vez más sólido con el devenir de los combates, sin importar en qué división los realice ni la talla de sus rivales.
Lo de esta noche fué una muestra cabal, explícita y casi obscena, de superioridad entre dos Top-Ten.Ahora en el horizonte asoma una posibilidad de medirse ante Floyd Mayweather Jr. en las 147 libras...
Considerando los rivales en común y los resultados, de ser Floyd iría poniendo las barbas en remojo.
El "Pretty Boy" obtuvo un fallo cuanto menos discutido ante Oscar de la Hoya mientras que Pacquiao lo mandó al retiro dándole la peor paliza de su carrera, con el ingrediente de que saltó dos divisiones para realizar este combate.
Floyd dominó a Hatton y lo puso KOT10 en las 147, división en la que el británico demostró su escasa competitividad. Pacquiao en cambio demolió a Hatton en su "división natural", en la que muchísimos expertos lo catalogaron como el Nº1 por años.
Mientras Floyd busca la ocasión eligiendo los rivales y la división más conveniente para pelearles -como hizo con el propio Hatton y ahora con Juan Manuel Márquez- Pacquiao pelea con quien sea y en la división que sea... ¡Y los aplasta!








